Cuando comencé a vivir, ni yo era consciente de ese estado próspero.
Cuando comencé a despertar, juro que tú ya no estabas cerca de mí, que alivio.
Cuando comencé a respirar, los planetas se alinearon para decir 'SI' a la vida.
Cuando solo estabas en mis recuerdos, todo el universo comenzó a florecer.
Mamá, he vuelto a sonreír como una lunática.
Mamá, he aprendido a caminar sobre grietas y cenizas.
Mamá, he aprendido a vivir.
Jamás me busques dónde otros puedan encontrarme, hace varios abriles que me encuentro sumergida en unos pardos ojos que me hacen revivir en cada pálpito.
Jamás me busques entre las tinieblas, no queda ni mi recuerdo.
Jamás me busques bajo los brazos de la desidia, estoy de camino hacia el triunfo.
Jamás me busques en otra letra del diccionario que no sea la en la décimo novena.
Con las alas extendidas hacia el Norte, encontré el Sur que tanto había deseado.
Con el alma abatida, encontré el hálito que me impulsó a vivir.
Con los labios raídos, encontré la fuente que me alimenta cada día.
Tú, mi vida.
Mi destino, mi rumbo, mi puerto, la senda que me encauza hasta la más absoluta felicidad.
¡Ay mi vida!
Si pudiese anclarme a tus pupilas, viviría en la más absoluta dicha.
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